Elogio fúnebre a mi padre

Lo conocimos como Rodolfo, Rudy, Popo, Tata, Deri, y para mí…Papi. Aunque de chico a veces me confundía la gente que me decía, “a mira, hay viene tu abuelito”. Fue una bendición tener a un padre 60 años mayor que yo, porque la experiencia y sabiduría de un padre de esa edad no tiene comparación. El temía que por su avanzada edad no iba a poder verme crecer por mucho tiempo, pero Dios lo bendijo con una larga vida. Una larga vida que le permitió verme convertido en todo un Meza…calvo, canoso, y con lentes. 

Vivir casi un siglo le permitió presenciar 11 diferentes décadas en un mundo frecuentemente cambiando. Nació en un mundo en donde los trenes se impulsaban con vapor y murió en tiempos donde la humanidad logra volar un helicóptero robótico en el planeta marte. Durante sus 96 años y medio, fue testigo de muchas celebraciones de vidas nuevas, sacramentos, y nuevas etapas de la vida y también fue testigo de muchas tristezas de seres queridos que se fueron antes que él.

Pero en medio de todos estos cambios y etapas, siempre existió un constante en su vida…su Fé. Desde que tengo uso de razón, mi Papi siempre para todo lo que hacía se encomendaba a Dios y a la Virgen María. Al despertar, al comer, al salir de su hogar, antes de acostarse, al comenzar un nuevo mes…siempre, siempre…tenía una oración para cada cosa. Y no solo eso. Su hábito de leer lo dedicaba casi exclusivamente a la Biblia, libros de teología, y las vidas de los santos. Hasta su afición de tallar la madera la dedicaba a crear esculturas de Jesús, La Virgen, y Santos. Su rincón de él era La Casita de atrás, donde en silencio y rodeado por el jardín podía escuchar su música clásica mientras leía o tallaba la madera. Por cierto, allí en La Casita él puso muchos cuadros religiosos…cada uno de ellos representado uno de los misterios del Rosario. Rezaba el Rosario frente a los cuadros que correspondían los misterios de ese día. Cosa que solía hacer diariamente de memoria.

De pronto no entendí porque se nos fue justo antes de la Navidad. Pero luego comprehendí que en esta Navidad nació un nuevo ángel y esta Navidad le tocó a mi papi celebrarla junto a sus padres, hermanos, e hijos que ya lo esperaban allá. Un día volveremos a celebrar las Navidades junto a él y sera para ya no separarnos jamas. Pero mientras llegue ese día, extrañaremos profundamente a este hombre ejemplar…a este hombre de Fé.


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